NUEVO LIBRO

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"El evangelio político de las religiones y otras propagandas"

Autor: Mauricio Javier Campos, Editorial Autores de Argentina, Buenos Aires, septiembre de 2021.

24 de septiembre de 2021 09:09:00

Sinopsis

La violencia, junto a los actos propagandísticos que la complementan, son las señas de identidad más destacadas del terrorismo que busca impactar en el imaginario colectivo, intimidar a la sociedad y forzar reacciones políticas en pos de sus objetivos. La propaganda, el uso y manejo de la información, la desinformación, las falsas noticias ("fake news"), su tergiversación o manipulación y la actualmente llamada pos-verdad son temas inevitables en el actual contexto global de convivencia con las denominadas amenazas híbridas y los conflictos bélicos específicos, regionales y asimétricos. Los ejemplos y matices son inabarcables ante este panorama de intervenciones militares y difusión noticiosa intencionalmente falseada cuyo objetivo es sembrar la duda y dividir a la sociedad a través de las distintas técnicas de persuasión.

Se aborda también el retorno del fundamentalismo monoteísta desde fines del siglo XX, cuyos puntos de inflexión pueden situarse en la Guerra de los Seis Días (1967), donde los grupos ortodoxos judíos acentúan su influencia y poder en Israel, luego de su victoria contra la coalición árabe. En otra instancia, el advenimiento de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos, la Nueva Derecha Cristiana de Pat Robertson y la elección de Carol Wojtyla como reacción al Concilio Vaticano II y el "aggiornamento" de la Iglesia, así como la aplicación de las ideas de Brzezinski y su teoría del "caos constructivo", que en Medio Oriente provocará la desestabilización y violencia en toda la región, en desmedro de las aspiraciones hegemónicas de las potencias locales. Por último, los atentados del 11-S a las Torres Gemelas de Nueva York, que habilitó al gobierno de George Bush hijo a declarar, a partir de una visión geoestratégica mesiánica de raigambre populista, la "guerra total contra el terrorismo global" y, en un viraje totalitario, anular garantías constitucionales y dictar la Ley Patriótica, políticas a las que se opondrá una mayor radicalización yihadista suní a partir del surgimiento del Estado Islámico.

Como trasfondo, se aborda la adopción del símbolo por las élites y la paulatina transformación de aquel en dogma a través de diversas etapas y procesos históricos. La instrumentación del uso del poder, el secreto y la desinformación por medio del lenguaje simbólico. Como señala Corn, hay una utilización de lo religioso como recurso redituable para el control interno de la población. Aspectos del enfrentamiento entre sociedad secular, neo-paganismo e Iglesia. Sus implicaciones sociales canalizadas por medio del laicismo y el sentido de la religiosidad en los distintos ámbitos de la cultura (cine, arte), los medios de difusión, la política y las instituciones.

Extractos

Desde fines del siglo XX se asiste a un retorno del fundamentalismo monoteísta, cuyos puntos de inflexión pueden situarse en la Guerra de los Seis Días (1967), donde los grupos ortodoxos judíos acentúan su influencia y poder en Israel, luego de su victoria contra la coalición árabe. Esta fuerza de derecha, vinculada al nacionalismo conservador y sionista, compuesta por pequeñas minorías o partidos bisagra se nucleó en el partido Likut, que ha dominado la escena política israelí en las últimas décadas. El partido fue fundado por Menájem Beguin, antiguo líder del grupo terrorista Irgún u Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel, brazo armado del sionismo que a su vez derivó de otra organización militar de autodefensa llamada Haganá, que operó durante el Mandato Británico en Palestina (1920-1948), zona de la que fue despojado el Imperio Otomano luego de su derrota en la I Guerra Mundial y que ocupaba los actuales territorios de Jordania, Israel y Palestina. Esta aplastante victoria contra la coalición liderada por la República Árabe Unida (Egipto), Jordania, Irak y Siria, le aseguró a Israel la posesión de la Franja de Gaza (cedida al control de la Autoridad Nacional Palestina en 2005), la Península de Sinaí, los Altos del Golán, Cisjordania y la parte Este de Jerusalén (incluida la Ciudad Vieja y los restos del Templo), ratificándolo en su doctrina de pueblo elegido por Yahveh. Después de 1967 el Laborismo, como exponente del Estado laico, tras sucesivas derrotas electorales cede paulatinamente el poder a los grupos ortodoxos que influyen cada vez más en las políticas públicas, la agenda confesional y migran hacia los territorios conquistados estableciendo asentamientos de colonos y áreas religiosas observantes. Como respuesta a este estatus de potencia ocupante se intensificó el nacionalismo palestino con la OLP y Fatah dentro del contexto de tensión de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética y su intervencionismo en la región. Por los Acuerdos de Camp David (1978) y el Tratado de Paz egipcio-israelí (1979), Sinaí es devuelto a Egipto en 1982. Pero la derrota árabe significó la pérdida de popularidad de Gamal Abdel Nasser que, junto al Partido Baaz (fuerte en Siria e Irak), son vistos como una amenaza secularizadora y provocan la reacción del Islam político que vendrá de la mano de los Hermanos Musulmanes.

El ascenso del integrismo católico llegará con el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, los grupos neocatecumenales y la elección de Carol Wojtyla al papado como reacción al Concilio Vaticano II y el proceso de apertura y "aggiornamento" propiciado por sus antecesores con la voluntad de renovar y adaptar los postulados de la Iglesia al mundo actual, así como su ya señalada influencia en la disolución del bloque soviético, contando entre sus aliados a la CIA y al líder sindical y ultra-católico polaco Lech Walesa.

En otra instancia, con el advenimiento de Ronald Reagan a la Casa Blanca (1981-1989) proliferan las sectas fundamentalistas y los telepredicadores con apoyo de los medios masivos de comunicación, un fuerte lobby "teocon" y el liderazgo de Pat Robertson, que encarna a la Nueva Derecha Cristiana e intenta la candidatura presidencial por el Partido Republicano. Entre sus principios, impulsan la enseñanza obligatoria de la religión en las escuelas y ámbitos públicos, sostienen las doctrinas del creacionismo en detrimento del evolucionismo darwinista, y se manifiestan en contra del aborto y la manipulación genética.

Por otro lado, se puede mencionar la aplicación de algunos postulados de la llamada Doctrina Brzezinski, politólogo y estratega que en sus inicios sostuvo la teoría de la implicación pacífica y el equilibrio de poder en el tablero geopolítico mundial a través del vínculo económico entre Estados Unidos, Europa y Japón, a fin de socavar la influencia del bloque encabezado por la Unión Soviética. Sus ideas inspiraron otras teorías como la del "caos constructivo" que en Medio Oriente provocaría la desestabilización y violencia en toda la región, en desmedro de las aspiraciones hegemónicas de las potencias locales (algunas laicas, otras teocráticas, con notables diferencias étnicas y sectarias). No dudó tampoco en apoyar el despliegue e intervención militar como "justificación defensiva" de Estados Unidos ante los ataques terroristas. En los últimos años se enfrentó a los grupos de presión republicanos (neo-con) y judíos, acusándolos de haber perdido la visión geoestratégica, demasiado preocupados por los escenarios planteados por Israel, los conflictos del Golfo Pérsico, Irak e Irán, considerando que la amenaza proviene de Rusia y China, las únicas dos potencias capaces de disputarle la hegemonía a los estadounidenses.

En su libro "Entre dos edades. El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica" (1970), plantea el avance del control de la población por una élite mediante la "manipulación cibernética" Dice: "la era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales, por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano, archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades".

Por último, estas reflexiones llevan a otro punto, los atentados del 11/S a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, que habilitó al gobierno de George Bush hijo a declarar, a partir de una visión geoestratégica mesiánica de raigambre populista, la "guerra total contra el terrorismo global" y, en un viraje totalitario, anular garantías constitucionales y dictar la Ley Patriótica, constituyéndose una extensa y sofisticada red de espionaje electrónico, que reafirmó lo expuesto por Brzezinski y lo vaticinado por George Orwell en su obra "1984", novela en la cual se introduce la figura del omnipresente Gran Hermano y su policía del pensamiento dedicada a la vigilancia masiva, a la manipulación del lenguaje y la información y a la represión política y social. Situación que actualmente obliga a cuestionar la pretendida democratización de internet y las redes sociales. A esta prédica de púlpito y espada que instrumentó Bush como renovado cruzado, revestida con los símbolos derivados de un sentido de la religiosidad (con antecedentes en el Ku Klux Klan y otros grupos adeptos al supremacismo blanco fundamentalista) y que exigió la fidelidad patriótica del pueblo norteamericano apelando a los mitos nacionalistas, exacerbando el odio y el prejuicio (campaña que incluyó la desinformación y el ocultamiento), se opondrá una mayor radicalización yihadista suní a partir del surgimiento del Estado Islámico.

En síntesis, este retorno a la religión política se produce como reacción a los procesos de secularización (Kepel), y a un neo-paganismo exacerbado (Capanna) que traen aparejado el auge de las libertades individuales en detrimento de los valores tradicionales inherentes a la "tribu", la etnia, la patria, es decir, de la identidad cultural. En el caso de los tres fundamentalismos monoteístas, estos coinciden en la cultura patriarcal, la xenofobia y el odio a la diversidad, en su condena a la libertad de expresión y sexual, en la interpretación literal y estricta de los textos sagrados y, por supuesto, en la demonización de la modernidad y del progreso.

En el caso de Georges Corn, este plantea el uso de lo religioso como recurso redituable para el control interno de la población así como, por otro lado, posibilita la expansión geopolítica de las ideologías.

Datos de autor

Mauricio Javier Campos cursó el Máster en Fenomenología Terrorista por la Universidad de Granada, el posgrado en Crimen Organizado Transnacional del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, el diplomado en Criminalística y Criminología de la Universidad Siglo 21, y otros estudios en Inteligencia, Seguridad y Defensa, Estrategia, Geopolítica de las Religiones, Propaganda Política y Guerra Psicológica.

Cuenta con diversos artículos y libros publicados en Argentina, Colombia y España.

Ha dado conferencias en el Gabinete Marplatense de Estudios Históricos Regionales (período 2004-2015), en la Biblioteca Nacional de la República Argentina, en la Sociedad Argentina de Escritores, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, y otros espacios.

En dos oportunidades se le otorgó la Faja de Honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires por sus libros de ensayo "Los masones y la Biblia: entre el púlpito y el patíbulo" (bienio 2015-2016) y "La mujer masón" (bienio 2017-2018).


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