Festival de cine de Mar del Plata
25 de noviembre de 2021 07:11:00
Por Julio Varela
Uno nunca podrá saber por qué pasó lo que pasó. Es que, en definitiva, de eso se trata el cine. Después de una edición íntegramente virtual en 2020 por las obvias razones, no se sabía qué iba a pasar en este 2021. Fueron semanas de incertidumbre, hasta último momento, pero como el salvataje que inventó David Griffith (precisamente la salvación del chico y la chica en el último instante), el cine apareció y aparecieron las entradas a la venta, ese oscuro objeto de deseo. A las 18 del 17/11, un día antes de arrancar, empezó la venta cuando ya parecía que todos íbamos a mirar las películas con la ñata contra vidrio. Pero se hizo la luz y esta pizza cinéfila (mitad online, mitad presencial), orgullosamente llamada híbrida, nació.
Es más: no sólo parió sino que creció con una enjundia inimaginable. Hubo entradas para todos, hubo ingresos organizados, aparecieron ofertas de todo tipo y se armó un festival de aquellos. En cuanto a las películas, ya lo sabíamos: reunir la producciones recientes de Hong Sang Soo, Alex de la Iglesia, Ryusuke Hamaguchi (la obra más esperada por los jóvenes), Miguel Gomes, nuestra querida Ana Katz y muchos más ya daban una idea de que, pese a las dificultades, este iba a ser un festival importante.
Y lo fue. Por los nombres importantes y los anónimos, un público entusiasta que siguió llenando salas -aunque no tanto como otros años, seguramente por el aforo dispuesto- y una ciudad que recibió con placer a los visitantes que explotaron en número un fin de semana largo para la historia donde a la una de la mañana todavía había colas frente a bares y restaurantes. Pero lo que nos incumbe es el cine y ahí todo fue un plato fuerte, más de lo imaginado.
Hubo muchas versiones previas sobre algunas desinteligencias entre el INCAA y Mar del Plata -vaya novedad- pero los encargados de los dirección artística y programadores se abstuvieron de rencillas internas e hicieron un festival con muchas menos películas, pero inmenso. Casi se podría decir que este formato es mejor. 120 películas son mejores que 400 como otros años. Esta vez se hizo por necesidad pero resultó mejor porque sabido es que cantidad no garantiza calidad y ahorra muchos problemas a la hora de armar una grilla personal.
A propósito, no hubo grilla, es decir no hubo nada en papel para guiarse, todo estaba en el teléfono y arreglate lo que dificultó, sobre todo, el acceso a jubilados desorientados en todo esto de manejarse con tecnologías que no son las de su época. Aún sí hubo ayudas y sanas recomendaciones.
Tras ocho jornadas podemos decir que en la competencia internacional se han visto cosas buenas. Aún no sabemos qué puede pasar con la película Hit Road, de Panah Panahi, sabido es que el cine iraní siempre corrió con suerte aquí después de haber ingresado de la mano del recordado Nicolás Sarquis, pero por lo visto sabemos que la georgiana Qué Vemos Cuando Miramos el Cielo es lo más rescatable de este segmento, lo que no significa que vaya a ganar, ya que nunca nuestros gustos han coincidido con los del circunstancial jurado. Pero el film es maravilloso, un cuento de hadas exquisito que para los argentinos tiene el agregado del fútbol y un endiosamiento al mismísimo Messi: ver cómo chicos se pintan en la espalda el nombre de nuestro gran jugador, en un país al sur de lo que fue la extinta URSS, rompe el corazón.
Por fuera de la competencia, dos ilustres: Hamaguchi y el impronunciable Apichatpong Weerasethakul que por algo le dicen Joe, acapararon la mayor atención en especial el tailandés que vía zoom transmitió una master class que este cronista tuvo el privilegio de participar junta a un centenar de persona de todo el mundo. Sus films Drive My Car y Memoria, respectivamente, en la sección autores/as fue hasta ahora lo mejor, un canto al cine moderno que no reniega del clasicismo pero intenta nuevas formas y nuevos planteos. Sí, es cierto, deleite para los cinéfilos especialmente. El espectador no habituado a esas visiones sale muy desorientado si es que no se duerme. Pero sabemos que el cine, como arte independiente de sus resultados, es una manifestación tan impredecible como subyugante.
Esto sigue. Veremos cómo. Hay una película que no se explica cómo está en la competencia internacional, pero no diremos nada. En una de esas hasta pueda ganar. Igual no cambiaremos de opinión. Y sí. El cine es impredecible. Bienvenido otra vez festival de Mar del Plata. Por muchos años más.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 11:11:00
25/11/2021 10:11:00
25/11/2021 10:11:00
25/11/2021 10:11:00
25/11/2021 10:11:00
25/11/2021 09:11:00